En un combate que se convirtió en un clásico instantáneo para el deporte, Jon Jones y Alexander Gustafsson compitieron por algo más que el cinturón... pelearon por la grandeza.

Jon Jones pidió un oponente que lo pudiera llevar al limite y eso fue exactamente lo que recibió en Alexander Gustafsson el Sábado pasado en el evento UFC 165. Más importante aun, este es el tipo de pelea que Jones necesitaba.

El Sueco – quien muy pocos le daban una oportunidad – logró darle a Jones más de lo que el campeón podía tolerar. Gustafsson golpeo a Jones en la cara, lo pateo, evito sus derribes e inclusive lo derribo… algo que nadie jamás había logrado.  Para el momento que concluyo el implacable combate de 5 rounds, la cara de Jones parecía haber sufrido una horrible alergia o una deformación. Además dejo el octágono con un ojo derecho sangrado e hinchado, un labio inflamado y con la ayuda de su esquina.

El daño fue tan grande para ambos peleadores, que ninguno logró llegar a la conferencia de prensa posterior al evento… esto porque se encontraban en el hospital.

Pero a pesar de la horrible paliza que recibió, Jones se rehuso a entregarle el cinturón a Gustafsson. A pesar del horrible castigo que recibió Jones, el devolvió la misma cantidad de medicina. Sin duda esto dice más del campeón que cualquiera de sus antiguas peleas.  Antes de este combate sabíamos que Jones es uno de los peleadores más talentosos del planeta, pero no sabíamos que tanto castigo estaba dispuesto a recibir a cambio de la gloria.

Ahora sabemos que se necesitará de mucho para quitarle el cinturón.

Jones quiso esto más que Gustafsson y peleo por su legado este sábado. Él también peleo con su corazón para mantener su búsqueda por ser considerado entre los mejores peleadores de todos los tiempos. Todos sabemos que es un peleador prodigio, pero también posee el corazón de un campeón.

Foto: Fotografía cortesía de AP Photo/The Canadian Press, Chris Young

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