Después de haber presenciado una de las mejores peleas de la historia, aquí les traemos nuestro tributo de este épico combate.

Robbie Lawler vs. Rory MacDonald II, una pelea para la eternidad

Articulo por: Eleazar Benyair Ulaje
Twitter @benyairulaje

Se dice que cuando algo realmente te sorprende te quedas sin palabras. Pero no rendirle tributo a una verdadera guerra sin cuartel sería más bien una falta de respeto; luego de la maravillosa experiencia que Robbie Lawler y Rory MacDonald nos regalaron el pasado 11 de julio, nos resta realizarles a estos dos gladiadores una oda de respeto.

Durante algunos años he visto no pocas peleas de MMA o boxeo (en este último deporte cada vez son las menos) que me ponen a reflexionar sobre la grandeza de los deportes de contacto ya sea por su espectacularidad o su fina técnica, su prestancia para el honor y la grandeza. Pero Lawler vs. MacDonald II simple y sencillamente se voló la barda y se colocó sin duda alguna en una antología donde pocos entran.

Hace algunos días escribí sobre la perseverancia de Lawler, cualidad que lo puso en el trono de las 170 libras. Si a las personas les quedaban algunas dudas, el 11 de julio Lawler y MacDonald se graduaron con honores con esa tremenda batalla que fue realmente de alarido.

Si bien el primer round del pleito fue el más flojo, no podemos negar que debido a la naturaleza de la pelea ambos peleadores salieron a analizar por dónde podrían hacer un mejor camino por el título: MacDonald probó su distancia que le favorecía por el largo de sus brazos, mientras que Lawler le apostó al empuje en el octágono al caminar siempre hacia el frente.

En el segundo asalto comenzó la verdadera acción; mejores combinaciones por parte de ambos peleadores, pero Lawler sacó los mejores dividendos al conectar con fuerza la cara de MacDonald que para el final del round ya escurría demasiada sangre de la nariz. Destaca el excelente boxeo y movilidad del campeón quien nunca fue un blanco fácil para Rory.

Robies

Herido, MacDonald salió para la tercera ronda decidido a intercambiar golpes pero se topó con el poder de puños de Lawler. La intensidad volvió para el final; Rory trabajó combinaciones arriba y abajo y luego de conectar una patada que puso en malas condiciones al campeón, se lanzó por la presa lastimada. Sólo el corazón y el aviso de que había terminado el asalto pudieron salvar a Robbie Lawler. Muchos gritos dentro de la arena.

MacDonalds

A estas alturas de la pelea la emoción sobrepasaba el razonamiento. MacDonald, en el cuarto asalto, salió a terminar su obra y logró poner en muy malas condiciones a Lawler: sólo un poder extraterrestre nos podía explicar por qué razón el tipo simplemente no se desvanecía. El campeón sacó fuerzas de lo más profundo, niveló el asalto al volver a retomar el control del octágono a pesar de que MacDonald lanzó algunas patadas.

Los rostros de la batalla no podían esconderse y mucho menos el coraje. Para el final del round ambos guerreros nos regalaron una postal que debe enmarcarse en lo más recóndito de la memoria: ensangrentados y con el cardiovascular puesto a prueba, se miraron fijamente en una suerte de ritual de guerra que sólo unos cuantos locos pueden comprender.

Rory, con la nariz destruida, no aguantó más los embates de Lawler quien remató luego de algunas combinaciones a MacDonald en el suelo. Si dejaban la decisión a los jueces muy probablemente el resultado hubiese sido una decisión dividida. Sólo quedaba ponerse de pie y aplaudir con intensidad la proeza de estos tipos que pelea tras pelea nos insinúa que no son de este planeta.

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