El camino de Michael Bisping al título es más que una historia de perseverancia, es justo lo que amamos del deporte.

A lo largo de los últimos 10 años la carrera de Michael Bisping se podría definir como la del ‘portero‘, un guardia resguardando lo más alto de la división, un eterno contendiente que siempre se quedó a un paso del cinturón.

Michael siempre se encontraba al rededor del top cinco de la división, siempre peleando en combates que lo podrían haber puesto en línea por el título… pero siempre se quedaba corto.

De hecho se podría decir que en nuestros ojos, su última oportunidad de convertirse en campeón sucedió en el 2014 cuando Bisping se enfrentó por primer ocasión a Rockhold. Tras ser noqueado por una patada a la cabeza – y eventualmente sometido – mucho ya no volvimos a ver a Michael como un serio contendiente.

¿Porqué esta falta de fe? Bisping se encontraba muy por encima de los 30’s, había perdido todas sus peleas por la contención al título y cada vez la división lucía más peligrosa que nunca… por lo que ver a Bisping como campeón parecía una locura.

Pero sin importar en que los fans, los medios y el resto de la división dejarán de creer en él, Bisping se mantenía firme en su sueño por convertirse en campeón. De manera silenciosa el Británico gano dos peleas hasta que finalmente recibió un combate a comienzos del año contra Anderson Silva.

Como es costumbre Bisping entró al combate como un enorme underdog, pero su confianza seguía firme. Después de cinco rounds y 25 minutos, Bisping se ganó una victoria por decisión unánime después de una verdadera guerra contra Silva.

La sorpresa llegó tras la salida de Chris Weidman de su combate contra Luke Rockhold, una donde Bisping aceptó pelear por el título con tan solo dos semanas de aviso y relativamente nada de preparación. Con 37 años de edad, solo muy pocas, pero muy pocas personas le daban una oportunidad.

Aún así Bisping subió al octágono con una mirada de matador, una confianza que lo hizo competir en 25 peleas a lo largo de 10 años durante su épica carrera dentro del UFC. Esta confianza rindió frutos ya que el Británico necesitó menos de 5 minutos para mandar a dormir a Rockhold… para coronarse así como el nuevo campeón de la división media.

¿Pero fue realmente una sorpresa? 

A lo largo de su carrera dentro del UFC, Bisping se ha enfrentado a seis oponentes que han resultado positivos de esteroides o eran fuertes usuarios de la Terapia de Reemplazo de Testosterona – una que en su momento era legal, pero eventualmente demostró ser una manera de doparse bajo las reglas.

Derrotas ante Dan Henderson, Wanderlei Silva, Vitor Belfort y Chael Sonnen pierden peso tras la polémica en la que estos peleadores se involucraron tras la prohibición de las TRT. Sin duda una muestra de perseverancia, una muestra de que lo sueños realmente se cumplen.

Michael Bisping: “Este ha sido un trabajo que me ha costado toda la vida, siempre me sentí capaz de conseguir esto. He tenido mis altibajos a lo largo del camino, entiendo la razón por la que la gente no creía en mi ya que había perdido peleas clave, acepto eso. Sin embargo dentro de mi siempre creí que podría hacerlo. Esa es la razón por la que tome esta pelea con tan poco aviso, porque estas decisiones me definen. Soy un peleador. Acabo de sorprender al mundo.”

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