A pesar de los golpes que recibió el evento en Dublin, los fanáticos Irlandeses demostraron que su pasión por el deporte no tiene limites.

Articulo por: Eleazar Benyair Ulaje
Twitter @benyairulaje

Lo que en el papel pintaba para ser un gran evento en cuanto a peleas y buenos enfrentamientos, terminó por ser una cartelera de medio pelo.  Pero eso poco les importó a los habitantes de Dublín, Irlanda, quienes se han cansado de demostrarnos que están muy lejos en el ranking de la mejor afición del orbe. Se desviven, literalmente, por el deporte.

He visto la asistencia de eventos de los Estados Unidos, y en reiteradas ocasiones he expresado mi descontento al ver lo que a mi entender es una falta de respeto al deporte; arenas casi vacías poco antes de llegar a la pelea estelar. Ni mencionar las peleas preliminares donde la arena no está vacía nada más porque ya están adentro jueces y staff de la empresa por cuestiones laborales.

Irlanda es cosa de locos, gente que se vuelca sin condiciones, un país de guerreros y cerveza donde los gritos parecen cruzar el océano y llegar a tierras americanas para mostrarnos lo que realmente es una afición al deporte.

En México, país donde nací y del cual no me he despegado aún, la situación no pasó a mayores. Pude ser partícipe de los dos eventos donde al momento ha llegado UFC. Pensaba que la arena se vendría abajo, en cambio noté una pasión mesurada y hasta cierto punto alejada de lo que estaba ocurriendo en el lugar.

No es un secreto de estado que a las dos citas de UFC en México asistieron los aficionados de ocasión, de moda, o los que popularmente se les llama en mi país villamelones, pero esperaba un poco más de todo eso.

El desastre.

El explosivo Dustin Poirier quedó fuera del evento por el pequeño detalle de una conmoción del irlandés Joseph Duffy. El combate en la división de los completos entre Stipe Miocic y Ben Rothwell también fue cancelado debido a una lesión de Miocic.

Como suplentes llegaron entonces el local Paddy Holohan y Louis Smolka, peleadores buenos pero que hasta días antes del evento podrían pasar desapercibidos. Una oportunidad como esas no se deja pasar dos veces, y colocaban a Holohan en una posición privilegiada.

Poco y nada hizo el irlandés, pero Smolka lució en grande y aprovechó con creces las deficiencias que le presentó su adversario. Superior en la pelea de pie y con mejores propuestas en el piso, Smolka supo capitalizar el momento justo y en el segundo round sometió al que lucía en las apuestas favorito. Rear naked choke y el pleito había finalizado.

Cabe mencionar que el escenario para mí tenía que ser diferente; un Holohan más certero con las manos y el pateo. La gente se le brindó hasta el último momento, pero eso poco le ayudó.

Smolka es un peleador que ha demostrado potencial en una división dominada de calle por Demetrious Johnson, y esta actuación al menos a mí me hace considerarlo más para colocarlo en un interesante duelo en un futuro no muy lejano con tipos como Joseph Benavidez o Ali Bagautinov.

La verdadera moraleja de este evento es que la empresa debería realizar más carteleras en Irlanda y mucho menos en Estados Unidos; más pasión y locura, menos apuestas y dinero.

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