En una emotiva historia personal, la peleadora Bec Hyatt nos demuestra que mas que una peleadora, ella es una fuerte sobreviviente de la violencia domestica.

A continuación le traemos las vivencias de esta peleadora de Invicta FC, quien tiene un récord actual de 5-3 en las Artes Marciales Mixtas. Su historia, sin duda es digna para tomarse de ejemplo. Esta humilde y feroz peleadora platica su triste experiencia con la violencia domestica, esto con la intención de que las mujeres que sufren de esta realidad tomen su historia como inspiración para salir adelante y darse cuenta que hay algo más allá que simplemente el sufrimiento. Esta es su historia:

Bec Hyatt: Esto probablemente suene un poco contradictorio, los últimos tres años han sido los mejores y al mismo tiempo los peores de mi vida. Antes he escuchado que estas son cosas que hacen tomar forma a una persona, pero en realidad no son su destino. No me rendiré en el momento que estoy de mi vida, pero a veces pienso que los días que me llevaron a esto hubieran sido diferentes.

Era el mes de enero del año 2010 cuando comencé a entrenar. Salía de una mala relación y necesitaba hacer algo por mí así que empecé Kick Bóxing, estaba desesperada por perder peso y comenzar un nuevo capítulo en mi vida con mi hijo Zake que tenía apenas 18 meses. Es ahí cuando conocí a Dan Hyatt, él me prestó mucha atención y siempre se hacía tiempo para ayudarme y entrenar conmigo, fue lindo tener un poco de atención extra.

La amistad poco a poco fue convirtiéndose en más y antes de que me diera cuenta ya estábamos en una relación. Al principio era muy amable y cariñoso. Me decía que era hermosa y que merecía que me traten bien y que mi ex no me merecía por la forma en la que me trataba. Hacíamos todo juntos, me sentía segura y feliz después de mucho tiempo.

Dos meses tuvieron que pasar para comenzar a ver un lado de Dan que no me gustaba. Él decía cosas malas sobre Zake, decía que no le gustaba el chico porque lo hacía acordar al padre de Zake. Ahí fue cuando comenzaron las discusiones.

Pasó un mes más y quedé embarazada. Dan estaba feliz como yo, pero ahora veo por qué estaba feliz. Él ahora tenía el poder. Yo le pertenecía porque de ninguna manera lo dejaría y me iría con dos niños. Él me lo recordaba y me decía que nadie me iba a querer. Él me decía que yo tenía ‘dos chicos de dos padres distintos’ y que ‘debía estar agradecida porque él me quería’. Decía que yo era ‘usada y abusada’ y que estaba ‘bien estropeada’.

Ahí fue cuando comenzó el abuso físico. Teníamos discusiones sobre Zake, él me empujaba contra las paredes, me sostenía allí y me ahogaba con almohadas. Me escupía y me tiraba cosas en el pelo como leche y salsa de tomate, eso no fue lo peor, hubo muchas cosas más con las que tuve que lidiar. Literalmente hacía que me sienta como basura en la suela de su zapato. A veces rompía en llanto y se disculpaba diciendo que él ‘no quería hacerlo pero no tenía opción’ que yo no le daba otra opción.

Él me hacía creer que por mi culpa me golpeaba si yo ‘no estuviera tan bien, él no sentiría resentimiento y no tendría que lastimarme’.

Lo peor era que yo le creía. Era mi culpa y merecía ser golpeada y escupida, pensaba que no podía irme y que nadie me querría. Me hacía creer que yo realmente estaba ‘siendo usada’

Adelantándome un año ya había nacido Enson. Nosotros nos casamos y nos mudamos a Queensland porque a Dan lo echaron del gimnasio por golpearme delante de su entrenador. No puedo creer como seguí adelante con el casamiento y mudé mi vida completa a Queensland después de todo lo que hizo. Siempre me decía a mí misma ‘todo estará bien, será borrón y cuenta nueva, un nuevo comienzo’ así como también desaparecerían los recuerdos de mi otra vida con el padre de Zake y no me lastimarían más. Estaba equivocada, el abuso se volvió peor.

Estaba aislada, no tenía ni familia ni amigos para que vean los moretones, sólo estaba Mitch que vivía en nuestra casa y actuaba como un trabajador social la mayoría del tiempo, tratando de convencer a Dan para que se tranquilice y no me lastime. Mitch era solo un chico, así que cuando Dan se salía de control lo único que podía hacer era alejar a los chicos.

El abuso se volvía más extremo. Me pateaba, me tiraba al suelo, me daba codazos, ponía su codo por debajo de mi cara y me ahogaba hasta dejarme inconsciente. Ahí fue cuando decidí entrenar seriamente.

Usaba mi entrenamiento como un escape, ahí podría ser yo y olvidarme de los problemas en mi casa. Tuve mi debut 6 meses después, entrenaba dos veces por día, estaba amamantando a mi hijo y tenía CERO ayuda de Dan. Mirando hacia atrás fue, por mucho, el campamento más duro de mi vida. Tenía que entrenar para escaparme de él y probarle que podía hacer algo de mi vida, ¡para demostrarle que valía algo!

Fui noqueada en el primer round y tener a mi marido pasando por encima de mi cuerpo inconsciente para felicitar a mi rival fue el colmo para mí. Mi amor por él estaba muriendo junto con mi necesidad de tenerlo conmigo. Pero como si fuera un cliché, otra vez llegó a mí la esperanza de un posible cambio.

No lo hizo.

Encontró nuevas maneras para lastimarme y controlarme. Un día finalmente llamé a la policía y me fui por una semana. Regresé con una Orden de Violencia Doméstica (Domestic Violence Order, DVO) esperando que se despertara. Pero encontró nuevas maneras para lastimarme. Sabía que si me lastimaba físicamente iría a la cárcel, entonces destrozó las cosas que yo amaba y que necesitábamos. Rompió las alfombras, las paredes estaban pateadas, los sofás estaban cortados, mi ropa arruinada y la lista sigue.

El Día de la Madre es cuando nosotras, como madres, supuestamente somos reconocidas por hacer lo que muchos sienten es el trabajo más importante del mundo. No estoy segura de por qué las cosas sucedieron de esa forma, pero el Día de la Madre del año 2013 fue cuando finalmente tomé el coraje para dejarlo. Metí a los chicos en el auto y fui a lo de mi madre. Cuando Dan se despertó, se encontró con que nos habíamos ido. La casa, la ropa y los muebles fueron destrozados. Se mudó a Tassie (Tasmania) y yo me quedé sin casa, sin muebles y sin ropa. Me dejó juntando los pedazos una vez más.

Yo sé que esta es la última vez que he pasado por esto. Hubiera deseado haber tenido el coraje necesario para hacerlo antes. Lo que los chicos han visto y escuchado nunca se borrará de sus inocentes mentes. Espero haberles enseñado qué está bien y qué está mal y que nunca crezcan siguiendo sus pasos.

Por culpa de Dan, yo tengo que aprender a amar y a que me amen de nuevo. No sé si seré la misma, pero estaré bien, pelearé otro día.

Quiero agradecerle esta oportunidad a la FACAA primero por darme el coraje de contar mi historia y estar ahí para ayudarme en todo momento. Segundo por darme una plataforma para compartir mi historia y ayudar o darle coraje a otras mujeres a escribir sus historias o ponerse de pie frente a sus abusadores, decir ya es suficiente y tener el coraje para irse. ¡Yo lo hice y vos también podes hacerlo!

La FACAA ofrece amablemente compartir las historias de las sobrevivientes de violencia doméstica. Si quieres compartir tu historia en su página anónimamente o con tu nombre, envíale un Inbox a FACAA o envía un e-mail a [email protected] realmente te ayudará a ti y a otros. ¡Como hago yo, tú puedes pelear otro día!

(*Artículo traducido de la unión de peleadores contra el abuso de niños en Australia (Fighters Against Child Abuse Australia, FACAA)

Fuente: Tatame Español.

A continuación un video sobre esta peleadora:

 ¿Que les parece su forma de sobreponerse ante la adversidad?

 

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