Autor: Diego Ortiz “El Matador”.

Son innegables las actitudes físicas del neoyorquino que a sus solo 25 años se ha coronado como campeón absoluto de su categoría innumerables veces.

Lo tiene “casi” todo, envergadura, técnica y velocidad que hacen pensar debido a sus 17 peleas como profesional, con 16 victorias y donde solo ha perdido por descalificación contra Matt Hamill en una injusta decisión del juez, que es un luchador invencible, aunque créanme eso no existe y solo es cuestión de tiempo que alguien lo consiga.

Insisto, lo tiene “casi” todo, juventud, fama y contratos millonarios. Jon Jones es un portento físico y parece que le hayan diseñado el cuerpo para no poder perder, pero aun así lo tiene “casi” todo. No hay nada perfecto y si de algo carece en gran medida el de Nueva York es del cariño del público. No es que no tenga fans, todos los luchadores los tienen, pero se llega casi a tocar que la falta de feeling con el graderío.

Quizás han sido varios los detalles que se han puesto de manifiesto que el actual campeón de los semipesados no cuenta con la admiración que debiera tener todo fuera de serie como el. La facilidad con la que ha ganado muchas peleas, la falta de cuidado y respeto ante un rival inconsciente como Lyoto Machida al que dejo estrellarse contra el suelo, la negativa a cambiar de rival y pelear ante Chael Sonnen ante la lesión de Dan Henderson y provocar por primera vez en 12 años la cancelación de un evento como UFC 151 han multiplicado esa sensación de amor odio de los fans con el norteamericano.

Matizo, cuando digo “la facilidad con la que ha ganado muchas peleas” quiero decir que el aficionado entendido, no valora que por su físico gane debido a su ventaja, sino que gane a pesar de que el rival sea muy superior, como lo han hecho otros grandes de las artes marciales mixtas que terminaron sus combates derechos al hospital, pero victoriosos a la vez.

Después del último combate de Jon Bones Jones su rival, alguien de la vieja escuela como Vitor Belfort dijo que estaba dispuesto para cualquier pelea no importándole quien y mucho menos elegirlo. Este es un deporte de corazón y esas palabras del brasileño hacen vibrar al verdadero aficionado que se introduce en la piel del peleador físicamente menos aventajado para disfrutar ganando con el.

Si alguien pudiera haber pensado que estoy haciendo apologia en contra del protagonista de este artículo, se equivoca, solo recuerden las últimas peleas donde el público lo abuchea y corean el nombre del rival. Dicho de otra forma el que paga por ver quiere emoción y no saber lo que casi con toda probabilidad va a pasar, cosa que no es tampoco culpa de un soberbio luchador como Jon Bones Jones.

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